Me dolía el cuerpo de no tener tus caricias, me faltaba el aire de no tomar tu oxígeno. Y me abrazaba a tu ausencia, al silencio de mis días, a las sombras de mi alma, a la soledad de mi refugio. Y te tenía entre mis versos dibujando sentimientos, y en la piel de mis sueños, respirando el deseo.
Amigo, hasta pronto.
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