Cuando la vida se apagaba en la
garganta, entre inusitados silencios y petrificados cantos, entre
sonrisas dormidas y gélidos adioses, entre rubíes sombríos y espejos
muertos…
¡Te amé!
¡Te amé!
Cuando alguien muere, no muere oculto, extraño, solo, porque su muerte nos salpica, y algo también muere en nosotros. Estamos hoy en este...