Cuando la vida se apagaba en la
garganta, entre inusitados silencios y petrificados cantos, entre
sonrisas dormidas y gélidos adioses, entre rubíes sombríos y espejos
muertos…
¡Te amé!
¡Te amé!
Cuando alguien llega a ser “uno más de la familia”, deja una huella que el tiempo no borra. Querido Awad: Hoy me despido de ti con una prof...