Chopin.

06 octubre 2026

Pedro Pablo


Cuando alguien muere, no muere oculto, extraño, solo, porque su muerte nos salpica, y algo también muere en nosotros.
Estamos hoy en este cementerio donde no hay tristeza, ni soledad, ni alegría, ni los muertos están, ya sólo quedan sus despojos. Sólo hay serenidad imperturbable, como una niebla fina flotando sobre lápidas y estatuas, que tantas cosas gritan en silencio.
Las fechas no hablan ya, ¿qué han de decirnos?, nació, murió, los años y los días ni definen al muerto cuando muerto, ni perfilan su imagen cuando en vida.
Sobre la tierra, el mármol o el granito, la división de clases, jerarquías, más para beneficio de los vivos, los muertos ya igualados en cenizas, son incapaces de ver la diferencia entre rosas lozanas y marchitas.
La muerte, episodio final de la vida, anhelada a veces, buscada por algunos, indeseable para otros, separación dolorosa para aquellos que se quieren, sin embargo, es una separación material de algunos “instantes”. Cada vez que junto a nosotros se presenta, clava un lacerante aguijón en nuestras almas.
Si hay algo que se puede aprender de la muerte de un ser querido, es a vivir de la manera más plena posible el día que tenemos hoy.
Vivamos nuestra vida, perdonemos, enmendemos nuestros errores, digamos un te quiero, hagamos realidad nuestros sueños en la medida de lo posible y esforcémonos por vencer todo obstáculo en el camino, porque tenemos la certeza que un día la muerte también va a venir por nosotros.
Hagámoslo hoy, no perdamos el tiempo esperando a un mañana que nunca llega, los después no existen.
Ahora Pedro Pablo, va a recorrer los espacios y visitar los mundos con toda libertad en una vida etérea, imperecedera e inaccesible a los sufrimientos Te has ido, hermano, imperceptiblemente, sin ruido, sin adiós, sin movimiento, como se va la sombra, como se nubla el cielo, con ese despertar a otro mañana que inicia nueva vida desde cero, hoy no te has despertado de tu sueño, hoy te ha tomado de la mano el ocio y te reclina en su descanso eterno, has emprendido el vuelo sin escalas, a un país que ha proscrito los dolores, tu rol acá ha terminado y ahora debes incorporarte a la vida de eterna felicidad. Era tu hora, casi anticipada por la gradual fragilidad del cuerpo.
Esto es mucho más complicado de lo que pensé, decirte estas palabras sabiendo que serán las ultimas que podré dedicarte, este es un suceso que uno nunca piensa posible. Ahora todos los que te queremos tenemos que afrontar una realidad que no se espera y es realmente un paso muy duro de dar. Espero que podamos encontrarnos en el otro plano y nos contemos lo bien que nos ido.
No sé cómo decirlo, pero voy a tratar de explicártelo, aunque no nos enseñaron a demostrar los sentimientos, ni a decir te quiero, mucho menos a darnos un abrazo de hermanos, pero te tengo que decir que de verdad lamento mucho nunca haberte dado un beso, de no haber convivido más contigo, de no conocerte. Me habría gustado que hubiéramos sido hermanables, hay muchas interrogantes en mi vida, que se quedarán ahí, ya no necesito respuestas pues tú ya no estarás aquí.
Hoy todavía mi cabeza se niega a entender razones, esta cantidad de sentimientos sin razonamiento mucho menos entendimiento
Es por eso que ahora lo hago de este modo, del que se, PEDRO PABLO, ABRE TUS ALAS Y VUELA, ERES LIBRE, no me despido porque sé que algún día estaremos juntos de nuevo.
Te mando un apretado abrazo a la distancia y la promesa de volvernos a ver.
Hasta entonces.

Un aniversario de boda es la celebración del amor, el sacrificio, la confianza, el disfrute de la compañía de los demás, tolerancia, paciencia y tenacidad, es celebrar el tiempo que dos personas están juntas llenas de amor y respeto. Hoy, cuando la solución a los problemas maritales se ha convertido en divorcio, cumplir un año más de casados es algo maravilloso que merece celebración.

Olvídalo


Las resacas que dejaron las tormentas de este año…
Los pasos tambaleantes, los pasos retrasados, los pasos hacia atrás…
Las veces que pasamos ignorados, inadvertidos, lastimados…
Los sueños consumidos, las ilusiones hechas cenizas, los intentos hechos polvo y el amor hecho recuerdo…
Las veces que latió nuestro corazón y nadie se dio cuenta, que quisimos hacer y no nos dejaron, que abrimos los ojos y nos cerraron los párpados…
Las estrellas apagadas, los días opacos, el tiempo en blanco, la luna dividida y las horas lentas…
El manto de insignificancia, de masa, de anonimato… de rutina…
Las espinas largas y hondas, los secretos angustiosos y tristes, las piedras altas e insalvables…
Las semillas que se te quedaron dormidas, los vuelos que se nos quedaron a ras de tierra, las rosas que se secaron antes de tiempo…
La cáscara de la semilla, el lucimiento de la vanidad, la máscara del hombre y el ropaje de la verdad… ¡olvidémoslo!
Parémonos en la proa de nuestro barco, levantemos de nuevo las velas, miremos hacia lo largo y lo ancho del mar…
… cuando nos convenzamos de su inmensidad encontraremos otro camino y, cuando miremos al cielo seremos gaviota que apartándose de todo encuentra el camino.
Con el pasado aprendes, con el presente renaces y con el futuro sueñas.
Vivir empezando, es la forma de llegar.
Lo demás… ¡Olvídalo!

Luis Castellanos



He aprendido que por mucho que me preocupe por los demás, muchos de ellos no se preocuparán por mí. 
He aprendido que se pueden requerir años para construir la confianza y únicamente segundos para destruirla. 
He aprendido que lo que verdaderamente cuenta en la vida no son las cosas que tengo alrededor, sino las personas que tengo alrededor.
He aprendido que puedo encantar a la gente por unos 15 minutos, después de eso necesito poder hacer más. 
He aprendido que lo más importante no es lo que me sucede, sino lo que hago al respecto. 
He aprendido que hay cosas que puedo hacer en un instante y que pueden ocasionar dolor durante toda una vida. 
He aprendido que es mucho más fácil reaccionar que pensar… y más satisfactorio pensar que reaccionar. 
He aprendido que siempre debo despedirme de las personas que amo con palabras amorosas, podría ser la última vez que las vea. 
He aprendido que por apasionada que sea una relación en un principio, la pasión se desvanece y lago más debe tomar su lugar. 
He aprendido que los héroes son las personas que hacen aquello de lo que estén convencido, a pesar de las consecuencias. 
He aprendido que aprender a perdonar requiere mucha práctica. 
He aprendido que el dinero es un pésimo indicador del valor de algo o (a) alguien. 
He aprendido que a veces las personas que creo que me van a patear cuando estoy caído, son aquellas que me ayudan a levantar, y aquellas que creo que me van a levantar son las que me patean. He aprendido que en muchos momentos tengo el derecho de estar enojada, más no el derecho de ser cruel. 
He aprendido que el verdadero amor y la verdadera amistad continúan creciendo a pesar de la distancia. 
He aprendido que simplemente porque alguien no me ame de la misma manera en que yo quisiera, no significa que no me ame a su manera. 
He aprendido que la madurez tiene que ver más con las experiencias que he tenido y aquello que he aprendido de ellas, que con el número de años cumplidos. 
He aprendido que nunca debo decirle a un niño que sus sueños son tontos, pocas cosas tan humillantes y que tragedia si se los creyera. 
He aprendido que por bueno que sea el buen amigo, tarde o temprano me voy a sentir lastimada por él y debo saber perdonar ello. 
He aprendido que no siempre es suficiente ser perdonada por los otros, a veces tengo que perdonarme a mí misma. 
He aprendido que por más fuerte que sea mi duelo, el mundo no se detiene por mi dolor. 
He aprendido que no tengo que cambiar de amigos si comprendo que los amigos cambian. 
He aprendido que dos personas pueden mirar la misma cosa y ver algo totalmente diferente. 
He aprendido que sin importar las circunstancias, cuando soy honesta conmigo, llego más lejos en la vida. 
He aprendido que aún cuando pienso que no puedo dar más, cuando un amigo (hijo) pide ayuda, logro encontrar la fuerza para ayudarlo. 
He aprendido que tanto escribir como hablar alivia los dolores emocionales. 
He aprendido que los títulos sobre la pared no nos convierten en seres decentes. 
He aprendido que es muy difícil determinar dónde fijar el límite entre no herir los sentimientos de los demás y defender lo que creo. 
He aprendido que..... debo seguir aprendiendo
Para todas ustedes

Una mamá es aquella que con la caricia tierna de su mano cansada y el conjuro bendito ese que tiene el poder más grande del mundo, el sana, sana potito de rana...todo cambia de color y el dolor desaparece, la tristeza se disuelve, la nostalgia se esfuma y la alegría toma su lugar.

La que es capaz de transformar la oscuridad en luz, la noche en día el llanto en risa, …, ...,...

Esa con su mano ajada que a pesar de los años sigue tan tersa y cálida, que posee el dulce encanto de hacer desaparecer el miedo, de convertir agua y dos papas en la más exquisita sopa o un simple huevo en auténtico caviar.

La que tiene la magia de transformar trapos en trajes de novia, cortinas viejas en hermosas cubrecamas y noches frías en gratificantes sueños.

Esa que con su discurso permanente fastidia como chicharra, sermonea sin condición, se complace en torturar bañando (para Rodri) y sonando narices , la que "joroba"por el pololo y por los tragos de anoche que no la dejaron "pegar los ojos"; la que se convierte en acusadora, en conciencia y que no da tregua ni en vacaciones, y después de todo eso empieza a ensayar cantos de cuna para malcriar nietos y justificarlos.

Esa voz que llora en cada bienvenida y anega en cada despedida, es la voz más irritable, pero más dulce del universo.

Esa figura, cansada de cargar años, dar bendiciones, no dosifica comida, ruido, ni consejos, es capaz de enfrentar el mundo por sus hijos.

No le importa el frío si puede dar calor. Llena su hambre viendo comer, descansa arrullando, hace suya la derrota, disfruta a escondidas y sin alarde la victoria, pone el pecho sin importarle las balas y se asoma por entre las horas esperando a quien no va a llegar con resignación, sin acusar al tiempo.

Es la madre... que no tiene envidia, no es petulante, no se envanece, no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor, no goza de la injusticia, goza de la verdad, todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta... es el amor que nunca deja de ser... es el amor de madre, es decir... es el amor en toda su expresión.
No hay anuncio más esperado ni noticia más maravillosa. No hay dulzura más resplandeciente ni ternura más primorosa. No hay mayor nobleza y nada más sublime que el anuncio de la concepción y gestación del nacimiento… no hay nada tan conmovedor como el comienzo de la vida.
Un latido nuevo, la emoción incontenible en los ojos de la mujer que lo revela; el abrazo entre los padres soñadores del milagro, el fundirse el uno en el otro en la amalgama descomunal de los agradecidos, palpando la suma de todo lo habido y por haber. Obra sagrada y perfecta de la humanidad elevada a su máxima expresión; almas transmigradas de concepción y gestación; forjadas a hierro impenitente del amor de todos los amores, en aleación indestructible y fundante del nido hecho de útero materno, el nido de amor más puro que en el universo se haya creado alguna vez, a manos del "Orfebre" de todo lo conocido y de todo lo por conocer, lumbre de amor por siempre y para siempre… Es la semilla echada en la tierra de las ensoñaciones de los enamorados, que siempre han imaginado la nacencia de pájaros inmortales volando a lo más alto, custodiados por los ángeles de las utopías y de las quimeras. Es la cintura ensanchada que obliga delicadamente a dar los pasos más lentos; es la matriz de paredes de oro de la madre que atesora y custodia la gema más preciada de todas, cultivada entre la piel y los huesos que la transforman en mujer sagrada. Es la vida que se asoma y nos muestra el milagro del nacimiento, por entre las náuseas y el insomnio, por entre los mareos y los pies hinchados. Es el gesto irredento de parir en el parto que destila sólo coraje para el esfuerzo más tremendo, es el jugarse la vida en el pujar de la bondad más honda y generosa, es el más extraordinario gesto divino que nos hace más buenos que nunca, que nos revela amos, dueños y señores de la comarca familiar que en mucho se parece a la felicidad más inmensa y formidable. Es el primer lloro del que nos hace llorar; es el primer ruego hecho al cielo pidiendo por su cuidado y resguardo; es la primera sensación de verdadera humildad ante la conciencia del soplo vital que nos ha sido concedido; es el temor a perder lo más adorado de entre todas las cosas adoradas; es el juramento y la promesa para que nada le pase; es el ofrecer nuestra propia vida a cambio de la vida de nuestra criatura del alma si algo irremediable le llegara a suceder. La felicidad del mundo es debido a los niños, y tengan la seguridad que esta felicidad estará siempre presente, viene el momento de dar un paso adelante y comenzar una nueva etapa en sus vidas será un camino lleno de alegría y también de mucha responsabilidad.
Mi más sinceros deseos para que disfruten cada día de la felicidad de ser padres.
Cuando nací lloré.
Luego empecé a descubrir el mundo. Primero con mi olfato, luego con la vista y las manos, más tarde con mis piernas; y finalmente con el corazón.
Más tarde experimenté por primera vez el miedo cuando empecé a caminar, mis piernas frágiles y débiles no podían sostener mis ganas de salir corriendo y comerme el mundo.
También empecé a reconocer olores, el de mamá por ejemplo, que me transmitía seguridad y todo el amor del mundo se encontraba recopilado en sus brazos.
Pero fuí creciendo y creo que lo hice muy de prisa, esa es la naturaleza de todo ser humano.
Empecé a hacerme fuerte y valiente.

También llegaron las típicas peleas con mi hermana mayor, la admiraba y ella no se daba cuenta. Por eso quería que mamá me vistiera como ella, quería verme igual de bonita y que el mundo supiera que ella era mi hermana.
El mundo me forjó con un carácter algo fuerte, pero también el miedo que sentí desde mi niñez se fue intensificando cuando entré al colegio.
Los profesores empezaron a enseñarme las tablas de multiplicar, los diferentes tipos de células y sus partes, a leer, a decir buenos días en inglés. Pero mamá tuvo la ardua tarea de enseñarme valores morales, de enseñarme la buena educación de decir los buenos días al llegar al colegio, de dar las gracias y pedir un favor. Aunque tuve muy buenos profesores en el colegio tuve a la mejor maestra de la vida: mi mamá.
Pero mamá no era perfecta y yo era muy contestadora, por eso mamá recurría a otros métodos de enseñanza.  Pero no la juzgo, tampoco la culpo, eso también me ayudó a forjarme como la mujer que puedo ser ahora.
Mamá estaba pendiente que me bañara bien, que fuera al colegio,  que hiciera mis tareas, que saludara al pasar, que diera las gracias, que me alimentara bien y que me rodeara de buenas amistades.
Al pisar la adolescencia conocí mi primera menstruación y con ella los cólicos. Pero vaya que mamá aparte de ser mi mejor maestra de vida era también la mejor doctora del mundo.
Siempre tenía la medicina perfecta para cada dolor, incluso para los dolores del alma porque su medicina principal no era otra que el amor.
Mamá siempre fué mi gran orgullo, me enseñó a superarme sin importar la edad o las circunstancias de la vida.
Pero el momento había llegado, conocí a un chico y con él otro tipo de amor, eso aseguraba distanciarme de mamá para empezar mi nueva vida y formar mi familia, pero al final esa relación no llegó a ningún lado. Y los brazos de mamá nunca me faltaron, tampoco sus palabras de aliento al decirme que ese chico no valía pena y que ya vendría alguién mejor y como siempre sus palabras estaban llenas de sabiduría y amor.
Pero los años fueron pasando muy deprisa, yo crecí y mamá también lo hizo.
Ya no es tan fuerte como antes, ya no tiene la misma energía que tenía cuando jugaba conmigo y me hacía cosquillas para calmar mi llanto.
Ya le duele su cintura y sus piernas quizás de tanto pasearme mientras me mostraba el mundo con el que un día me tenía que enfrentar.
Ya mamá está envejeciendo y al igual que en mi niñez los años van corriendo, tal parece que me la quieren arrebatar.
Pero lo que mamá no sabe es que sigue siendo mi heroína, aunque ya no posea la misma fuerza y energía de antes ella para mi siempre será la persona más valiente del mundo y a quien yo amaré eternamente.
Mamá
Eres mi orgullo
Mi amor
Mi fuerza
Y mi eterno refugio.
Eres mi paz
Mi aliento
Mi consuelo
Y mi más bello regalo.
Te amo eternamente. Mamá

Cosas de la vida.

 Me casé enamorada, muy enamorada, con el corazón lleno de sueños y las manos llenas de esperanza.

Y llegaron tres regalos, tres razones para amar: Loreto, Rodrigo y Paulina, mi manera de respirar. Pero muy pronto aquella casa dejó de ser un hogar, llegaron golpes y palabras, celos que no pude explicar.  I…, hacía cosas a escondidas y pensaba que yo también, me acusaba de sus propias culpas, sin razón y sin saber. “Esta es la última vez”, dije  mientras las lágrimas mojaban mi piel. 

Veinticinco años me costó comprender que también tenía derecho a renacer.

Me pidió perdón tantas veces, pero ya no era hora de volver.

Cerré aquella puerta para siempre y empecé, poquito a poco, a vivir otra vez.

No fue fácil dejar atrás

tantos años de dolor,

había heridas que no se veían, pero pesaban en el corazón.

Y aunque muchas noches pregunté qué había hecho yo para merecer, aprendí que nadie tiene derecho a romperte para querer.

Pasó el tiempo, pasaron los años, y la vida quiso sorprender. Una pantalla, unas palabras…

Quién iba a decirme entonces que después de tanto sufrir, el amor podía llegar tranquilo y enseñarme otra forma de vivir.

Hoy puedo decir: sin miedo, sin golpes, sin acusación.

Veintiséis años con otra persona, veintiséis años de otra canción.

Lo que un día fueron lágrimas hoy son recuerdos de ayer, porque después de tanta tormenta aprendí que también podía volver a querer.

Y a mis tres hijos,

Loreto, Rodrigo y Paulina,

les debo parte de mi fuerza,

mi razón para seguir.

Ellos estuvieron en mi historia, en mis noches, en mi verdad, y aunque la vida fue muy dura, también me enseñó a luchar.

Después de veinticinco años

me atreví a decir que no,

y después de tantos años

la vida me dijo que sí al amor.

Hoy miro hacia atrás sin vergüenza, sin culpa y sin temor, porque sobreviví a la tormenta y encontré después el amor.

Veintiséis años,

y todavía estamos aquí…

Quién hubiera imaginado

que después de tanto dolor,

la vida me guardaba

una historia de amor.

Una historia que comenzó

cuando pensé que ya era tarde…

y que hoy, después de veintiséis años, todavía me hace sonreír.

Algo importante.

 He decidido escribir estas palabras porque siento la necesidad de compartir con ustedes algo importante sobre mi salud emocional. No me resulta fácil abrirme de esta manera, pero creo que es necesario para que puedan entenderme mejor.

Estoy viviendo una lucha diaria con la depresión. Quiero que sepan que, aunque a veces parezca que no tengo ganas de nada, que estoy triste sin razón aparente, irritable, ansiosa o angustiada, no es porque no valore nuestra relación o su compañía. Son síntomas de algo mucho más grande que llevo dentro y que intento controlar, muchas veces más por ustedes que por mí misma.

Durante mucho tiempo he tratado de aparentar que todo está bien, de mostrarme fuerte y de continuar con mi vida “como si nada”. Pero la verdad es que me siento cansada de esconder lo que realmente siento. Me agota tener que ponerme una máscara todos los días, fingir entusiasmo cuando por dentro solo siento vacío, pena o ansiedad.

No les cuento esto para que se preocupen, ni para dar lástima, sino para que me entiendan y sepan que, aunque a veces me vean distante o de mal humor, no es algo personal. Es parte de lo que implica vivir con depresión. Sigo buscando ayuda y voy aprendiendo a convivir con esto, pero necesito su comprensión y paciencia.

A veces necesito estar sola, otras veces voy a necesitar compañía, o simplemente que me acepten en silencio. No espero que lo entiendan todo, solo les pido que no juzguen mis días malos y que sepan que estoy dando lo mejor de mí.

Gracias por estar, por su apoyo y por el amor que me demuestran de distintas maneras. Eso también es un motor para seguir adelante.

06 septiembre 2026

Amigo, hasta pronto.

 Cuando alguien llega a ser “uno más de la familia”, deja una huella que el tiempo no borra.

Querido Awad:

Hoy me despido de ti con una profunda tristeza, pero también con una inmensa gratitud por haber formado parte de nuestras vidas. No fuiste solo un amigo; fuiste un hermano de corazón, alguien a quien nuestra familia quiso y profundamente.

Compartiste tantos momentos con nosotros que siempre tendrás un lugar en nuestros recuerdos. Tu bondad, tu sencillez y tu cariño hicieron que fueras uno más de nuestra familia.

Hoy quiero pensar que este no es un adiós definitivo, sino un hasta luego. Imagino que, al llegar a la eternidad, te recibieron con un abrazo mi mamá y mis hermanos, Juan Ramón y Pedro Pablo, quienes partieron antes que tú. Estoy segura de que el cariño que los unió aquí seguirá vivo allá, donde ya no existe el dolor ni la despedida.

Quienes seguimos aquí te extrañaremos mucho. Tu recuerdo permanecerá para siempre en mi corazón y en cada historia compartida, porque las personas que se aman de verdad nunca desaparecen; viven en la memoria y en el amor de quienes tuvieron la dicha de conocerlas.

Gracias por tu amistad, por tu lealtad y por todo el cariño que nos entregaste.

Descansa en paz, querido Awad. Que Dios te reciba en su gloria y que el reencuentro con quienes amaste sea eterno.

Amigas

 Amigas gracias por su compañía, por las conversaciones, por las risas y también por los momentos en que simplemente estuvieron ahí. La amistad verdadera no siempre necesita grandes gestos; muchas veces se sostiene en esos pequeños detalles que hacen la vida más liviana y más bonita.

Cada una de ustedes ocupa un lugar especial en mi corazón. Con el paso del tiempo he aprendido que las amigas son un regalo de la vida: personas que elegimos y que nos eligen para caminar juntas, celebrar y apoyarnos en lo bueno y lo malo que nos toca vivir.

Les mando un abrazo lleno de cariño. 

Que nunca nos falten los encuentros, las palabras sinceras y esa complicidad que solo existe entre buenas amigas.

¿Cómo lo explico?

 No sé muy bien cómo empezar esta carta. Quizá porque todo lo que siento parece enredado en mi mente, como si mis pensamientos estuvieran atrapados en una tormenta que no se disipa. 

Es extraño tratar de explicarlo, pero a veces siento que me estoy hundiendo, que este peso que llevo en el pecho es tan constante que ya no recuerdo cómo era vivir sin él.

He intentado fingir que todo está bien, poner buena cara y sonreír. Pero siento que me canso cada vez más. La depresión, esa palabra que muchos no comprenden del todo, se ha vuelto una compañera constante, y a veces me siento perdida, atrapada en un ciclo del que no sé cómo salir. Es como si cada día fuera igual al anterior, una rutina pesada que se repite sin cesar. Me levanto, cumplo con lo que debo, pero la sensación de vacío sigue ahí, tan profunda que a veces me pregunto si alguna vez logrará desaparecer.

No quiero que piensen que no estoy intentando mejorar, porque la verdad es que sí lo intento, cada día. Trato de distraerme, de buscar cosas que antes me hacían feliz. Pero esa chispa que antes iluminaba mis días parece haber desaparecido. No se trata de falta de ganas o de esfuerzo, simplemente hay algo en mi interior que se ha apagado, y aunque busco encenderlo, no sé cómo hacerlo.

A veces, la soledad se siente como mi única compañía. Quisiera poder expresar esto sin miedo, sin vergüenza. Sé que la depresión no es algo que pueda controlarse tan fácilmente, pero aun así, me siento culpable, como si fallara a quienes están a mi alrededor. He llegado a temer decepcionar a quienes me importan, y eso hace que, sin darme cuenta, me aleje de todos. No quiero preocupar a nadie, y me asusta la idea de que piensen que soy una carga.

Escribir esto me da algo de alivio, aunque sea por un momento. Tal vez, en el fondo, necesito que alguien sepa lo que estoy viviendo, que entienda que esta tristeza profunda no es algo que elegí. Me gustaría que algún día pueda despertar y sentirme ligera otra vez, sin este peso que llevo. Tal vez ese día llegue; quizás simplemente tenga que seguir caminando, un paso a la vez, hasta que encuentre la salida.

Gracias por escuchar. Quizás no lo entiendan del todo, pero agradezco por intentarlo. Sólo necesitaba que alguien supiera que, aunque estoy luchando, todavía guardo un poco de esperanza.


No sé por dónde empezar, ni siquiera estoy segura de que estas palabras logren expresar realmente lo que siento, pero necesito sacarlo, aunque sea para entenderlo yo misma. Llevo tanto tiempo luchando con esta tristeza profunda que parece haberse convertido en parte de mí, como una sombra que no se va.


Es una sensación difícil de explicar. Hay días en los que me levanto y siento que cargo el peso del mundo sobre mis hombros, como si cada paso fuera una pequeña batalla. Nada parece importarme realmente, y aunque lo intente, aunque quiera, todo parece lejano, como si yo no perteneciera a este lugar o a esta vida. Cada día es una repetición del anterior, como si estuviera atrapada en una rutina sin fin que no lleva a ninguna parte.

He tratado de ocultarlo, de no preocupar a los demás, de aparentar que todo está bien. Porque sé que hablar de estas cosas es incómodo, y no quiero que nadie se sienta mal por mi culpa. Pero el esfuerzo que hago para mantener esta máscara me desgasta cada día más. Me siento atrapada entre lo que quiero mostrar y lo que realmente estoy viviendo, y a veces no sé cuánto más podré sostener esta carga.

Hay momentos en los que me pregunto si algún día esto va a cambiar, si podré volver a sentir la felicidad, o al menos algo de paz. Me esfuerzo en recordar los buenos momentos, en buscar algo de luz en medio de esta oscuridad, pero a veces es como si todo se hubiera apagado.

Perdón si estas palabras resultan pesadas o difíciles de leer u oír no es mi intención. No estoy buscando lástima ni comprensión. Sólo necesito soltar un poco de esta carga, porque guardarlo todo me está haciendo daño. Solo quiero que sepan que lo intento, que cada día doy lo mejor de mí, aunque no siempre se note.

Gracias por leerme o escucharme, por estar ahí. Saber que, de alguna forma, no estoy sola me da un poco de aliento para seguir.

“Perla”

*Perla de Simone de Beauvoir*

Escritora francesa 

“Envejecí a la francesa: sin alarde, sin ruptura, apenas dejando que el tiempo se asentara.

El cuerpo se aprovechó de mi distracción.

No sé cuándo decidió envejecer, porque lo hizo de forma silenciosa, casi elegante.

Un día yo era movimiento, urgencia, promesa. 

Al otro, continuidad.

No hubo un aviso claro ni un momento exacto. El cuerpo fue cambiando mientras la mente seguía intacta, llena de planes, curiosidades y deseos. Las manos adquirieron historias, el rostro aprendió nuevos mapas, y el espejo empezó a reflejar a alguien que no llegó de repente, sino que fue convirtiéndose.

El envejecimiento no llamó a la puerta; entró mientras yo estaba ocupada viviendo.

Hay algo delicado en eso. El cuerpo no traicionó, solo acompañó el tiempo.

Se desaceleró donde antes corría, pidió cuidado donde antes exigía fuerza. No perdió dignidad, ganó lenguaje. Cada cambio empezó a comunicar experiencia, no declive.

Envejecer a la francesa es aceptar que el tiempo no necesita ser combatido, sino comprendido.

Es permitir que el cuerpo cambie sin que la esencia se pierda.

La mente sigue curiosa, la mirada atenta, el corazón disponible.

El cuerpo envejece, sí, pero lo hace con una elegancia silenciosa, como quien sabe que vivir es transformarse sin pedir permiso.

A veces se nos olvida, que somos tan afortunados de haber llegado hasta aquí a esta edad donde los silencios pesan menos y las verdades pesan más. 

Y sí, hemos perdido cosas en el camino, pero la vida también nos dejó “4 LUJOS” que no caben en ninguna cartera y que no se compran ni con todo el oro del mundo.

El primero es la salud.

Ese lujo que nunca valoramos cuando lo tenemos a manos llenas !!

 Antes corríamos, subíamos escaleras, cargábamos bolsas y hasta los achaques eran ajenos. 

Hoy quizá ya no funcionamos al cien, pero mira nada más  ¡Seguimos aquí ! Respirando, caminando despacito, tomando el café calentito con las dos manos, y agradeciendo que todavía nos alcanza el cuerpo para disfrutar lo que queda. Aunque sea poquito, aunque algunas piezas ya truenen, la salud es un lujo que se celebra cada mañana.

El segundo es la paz. Ese regalo que solo llega cuando uno ya peleó lo que tenía que pelear, cuando lloró lo que tenía que llorar y cuando entendió que no todo está en nuestras manos. 

La paz es ese respiro profundo que te dice: “*hiciste lo que pudiste, lo que te alcanzó, lo que tu corazón creyó correcto*” y dormir tranquilo, sin cuentas pendientes con el alma, esa sí que es riqueza pura.

El tercer lujo es la sabiduría.

La de verdad, no la que se presume con títulos colgados en la pared. Hablo de la sabiduría que se gana a golpes, a fuerza de caídas, de pérdidas, de amores que se fueron y días que parecían no terminar nunca. 

La sabiduría que te enseña a leer la vida aunque no tengas un solo libro abierto. La que te dice cuándo quedarte, cuándo irte y cuándo guardar silencio. Esa sabiduría que nadie te enseñó pero que la vida te obligó a aprender.

Y el cuarto lujo la familia.

La que te tocó o la que tú mismo formaste con cariño, con esfuerzo, con errores y aciertos. A veces no es perfecta, a veces no es de sangre, a veces es pequeña, remendada, diferente, pero es familia. Y quien ha tenido aunque sea un pedacito de amor verdadero sabe que eso también es un lujo que no todos conocen.

Así que hoy abrázate fuerte.

Porque quizá no tengamos los cuatro lujos completitos, quizá alguno cojee, quizá otro nos falte… pero si al menos uno de ellos sigue vivo en nuestra vida, ya somos más ricos que muchos. Disfrútalos! 

Porque llegar a esta edad ya es un privilegio y vivirla con conciencia, con gratitud y con amor, es el lujo más grande de todos”

 Leí el mensaje con calma,  el otro día dije que estoy perdiendo el sentido de la vida y del tiempo, y esto me hizo detenerme a pensar.

Es verdad que llegar a esta etapa no siempre es fácil. Hay días en que pesan más las pérdidas que lo que aún tengo, pero también es cierto que todavía hay motivos para agradecer, para querer y para seguir descubriendo pequeños momentos que hacen bien.

Gracias por recordarme que el valor de la vida no está solo en lo que hacemos, sino también en lo que somos y en las personas que caminan a nuestro lado.

El texto dice que la familia es uno de esos grandes lujos.

Gracias por estar y por tenderme la mano, aunque sea con un mensaje como este.

Estoy viviendo una depresión mayor y no ha sido un camino fácil. Me ha costado muchísimo no claudicar, seguir adelante cuando a veces siento que el sentido de la vida y del tiempo se me escapa de las manos.

Este texto lo recibí como un abrazo. Me recordó que, aunque hoy me cueste verlo, todavía hay cosas que valen la pena y personas que me quieren y no me dejan sola.

No puedo decir que de un momento a otro me sienta mejor, porque estaría mintiendo, agradezco que estés pendiente de mí y que busques la forma de darme ánimo. 

Espero que, paso a paso, pueda volver a encontrar esa paz y ese sentido que hoy tanto extraño.

Un abrazo grande.


11 marzo 2026

Algunas de las 364

 Nombrar todas las leyes una por una sería muy largo, porque durante el gobierno de Gabriel Boric Font se promulgaron alrededor de 364 leyes entre 2022 y 2026.  

Por eso normalmente se mencionan las más importantes o conocidas, que son las que tuvieron mayor impacto social, económico o institucional. 

A continuación  una lista amplia de las principales leyes y reformas aprobadas o promulgadas durante su gobierno.


Principales leyes del gobierno de Gabriel Boric (2022-2026)


Trabajo y economía

Ley de 40 horas laborales (reducción gradual de la jornada de trabajo).

Aumento del sueldo mínimo en varios tramos durante el gobierno.

Ley de Delitos Económicos y Ambientales.

Royalty Minero para que la minería aporte más recursos al Estado y a las regiones.

Ley de pago efectivo de pensiones de alimentos (“Ley Papito Corazón”).

Ley de Conciliación de vida laboral, familiar y personal.

Ley de teletrabajo para cuidadores.

Pensiones y protección social.

Mejoras a la Pensión Garantizada Universal (PGU).

Reforma de pensiones (en tramitación y avances legislativos hacia nuevo sistema).

Sistema Nacional de Cuidados.

Ley de deuda histórica de profesores (inicio del proceso de pago).

Ley de conciliación laboral y familiar.


Salud

Copago Cero en Fonasa, que permite atención gratuita en hospitales públicos para afiliados.

Programas y leyes para reducción de listas de espera.

Fortalecimiento de la red pública de salud.

Seguridad pública.

Ley Nain-Retamal para protección de la función policial.  

Ley que aumenta penas por porte de armas en lugares concurridos.  

Ley que agrava penas por secuestro.  

Ley contra la extorsión y fortalecimiento de Gendarmería.  

Nueva Ley Antiterrorista.

Ley que crea el Ministerio de Seguridad Pública.

Fiscalía Supraterritorial contra el crimen organizado.

Derechos sociales y protección.

Ley Karin contra el acoso laboral.

Ley TEA (protección de personas dentro del espectro autista).

Ley Integral contra la Violencia hacia las Mujeres.

Ley de reparación para víctimas de femicidio.

Ley de adopción modernizada.

Vivienda y ciudad.

Plan de Emergencia Habitacional con leyes asociadas para construcción de viviendas.

Normas de integración social y urbana.

Medio ambiente y recursos naturales.

Ley Marco de Cambio Climático (implementación y reglamentación).

Estrategia Nacional del Litio.

Leyes de protección ambiental y delitos ambientales.


Educación

Fortalecimiento de la educación pública.

Normas para convivencia escolar y protección de estudiantes.


Otras leyes relevantes.

Leyes de Presupuesto de la Nación de cada año.

Modernización del sistema de inteligencia del Estado.

Ley que fortalece el Ministerio Público.

Normas sobre digitalización del Estado y modernización administrativa.


Entre 2022 y 2026 se publicaron 364 leyes, lo que convirtió a este período en uno de los gobiernos con mayor producción legislativa de las últimas décadas en Chile.  

Pedro Pablo

Cuando alguien muere, no muere oculto, extraño, solo, porque su muerte nos salpica, y algo también muere en nosotros. Estamos hoy en este...