Chopin.

06 septiembre 2026

Amigo, hasta pronto.

 Cuando alguien llega a ser “uno más de la familia”, deja una huella que el tiempo no borra.

Querido Awad:

Hoy me despido de ti con una profunda tristeza, pero también con una inmensa gratitud por haber formado parte de nuestras vidas. No fuiste solo un amigo; fuiste un hermano de corazón, alguien a quien nuestra familia quiso y profundamente.

Compartiste tantos momentos con nosotros que siempre tendrás un lugar en nuestros recuerdos. Tu bondad, tu sencillez y tu cariño hicieron que fueras uno más de nuestra familia.

Hoy quiero pensar que este no es un adiós definitivo, sino un hasta luego. Imagino que, al llegar a la eternidad, te recibieron con un abrazo mi mamá y mis hermanos, Juan Ramón y Pedro Pablo, quienes partieron antes que tú. Estoy segura de que el cariño que los unió aquí seguirá vivo allá, donde ya no existe el dolor ni la despedida.

Quienes seguimos aquí te extrañaremos mucho. Tu recuerdo permanecerá para siempre en mi corazón y en cada historia compartida, porque las personas que se aman de verdad nunca desaparecen; viven en la memoria y en el amor de quienes tuvieron la dicha de conocerlas.

Gracias por tu amistad, por tu lealtad y por todo el cariño que nos entregaste.

Descansa en paz, querido Awad. Que Dios te reciba en su gloria y que el reencuentro con quienes amaste sea eterno.

Amigas

 Amigas gracias por su compañía, por las conversaciones, por las risas y también por los momentos en que simplemente estuvieron ahí. La amistad verdadera no siempre necesita grandes gestos; muchas veces se sostiene en esos pequeños detalles que hacen la vida más liviana y más bonita.

Cada una de ustedes ocupa un lugar especial en mi corazón. Con el paso del tiempo he aprendido que las amigas son un regalo de la vida: personas que elegimos y que nos eligen para caminar juntas, celebrar y apoyarnos en lo bueno y lo malo que nos toca vivir.

Les mando un abrazo lleno de cariño. 

Que nunca nos falten los encuentros, las palabras sinceras y esa complicidad que solo existe entre buenas amigas.

¿Cómo lo explico?

 No sé muy bien cómo empezar esta carta. Quizá porque todo lo que siento parece enredado en mi mente, como si mis pensamientos estuvieran atrapados en una tormenta que no se disipa. 

Es extraño tratar de explicarlo, pero a veces siento que me estoy hundiendo, que este peso que llevo en el pecho es tan constante que ya no recuerdo cómo era vivir sin él.

He intentado fingir que todo está bien, poner buena cara y sonreír. Pero siento que me canso cada vez más. La depresión, esa palabra que muchos no comprenden del todo, se ha vuelto una compañera constante, y a veces me siento perdida, atrapada en un ciclo del que no sé cómo salir. Es como si cada día fuera igual al anterior, una rutina pesada que se repite sin cesar. Me levanto, cumplo con lo que debo, pero la sensación de vacío sigue ahí, tan profunda que a veces me pregunto si alguna vez logrará desaparecer.

No quiero que piensen que no estoy intentando mejorar, porque la verdad es que sí lo intento, cada día. Trato de distraerme, de buscar cosas que antes me hacían feliz. Pero esa chispa que antes iluminaba mis días parece haber desaparecido. No se trata de falta de ganas o de esfuerzo, simplemente hay algo en mi interior que se ha apagado, y aunque busco encenderlo, no sé cómo hacerlo.

A veces, la soledad se siente como mi única compañía. Quisiera poder expresar esto sin miedo, sin vergüenza. Sé que la depresión no es algo que pueda controlarse tan fácilmente, pero aun así, me siento culpable, como si fallara a quienes están a mi alrededor. He llegado a temer decepcionar a quienes me importan, y eso hace que, sin darme cuenta, me aleje de todos. No quiero preocupar a nadie, y me asusta la idea de que piensen que soy una carga.

Escribir esto me da algo de alivio, aunque sea por un momento. Tal vez, en el fondo, necesito que alguien sepa lo que estoy viviendo, que entienda que esta tristeza profunda no es algo que elegí. Me gustaría que algún día pueda despertar y sentirme ligera otra vez, sin este peso que llevo. Tal vez ese día llegue; quizás simplemente tenga que seguir caminando, un paso a la vez, hasta que encuentre la salida.

Gracias por escuchar. Quizás no lo entiendan del todo, pero agradezco por intentarlo. Sólo necesitaba que alguien supiera que, aunque estoy luchando, todavía guardo un poco de esperanza.


No sé por dónde empezar, ni siquiera estoy segura de que estas palabras logren expresar realmente lo que siento, pero necesito sacarlo, aunque sea para entenderlo yo misma. Llevo tanto tiempo luchando con esta tristeza profunda que parece haberse convertido en parte de mí, como una sombra que no se va.


Es una sensación difícil de explicar. Hay días en los que me levanto y siento que cargo el peso del mundo sobre mis hombros, como si cada paso fuera una pequeña batalla. Nada parece importarme realmente, y aunque lo intente, aunque quiera, todo parece lejano, como si yo no perteneciera a este lugar o a esta vida. Cada día es una repetición del anterior, como si estuviera atrapada en una rutina sin fin que no lleva a ninguna parte.

He tratado de ocultarlo, de no preocupar a los demás, de aparentar que todo está bien. Porque sé que hablar de estas cosas es incómodo, y no quiero que nadie se sienta mal por mi culpa. Pero el esfuerzo que hago para mantener esta máscara me desgasta cada día más. Me siento atrapada entre lo que quiero mostrar y lo que realmente estoy viviendo, y a veces no sé cuánto más podré sostener esta carga.

Hay momentos en los que me pregunto si algún día esto va a cambiar, si podré volver a sentir la felicidad, o al menos algo de paz. Me esfuerzo en recordar los buenos momentos, en buscar algo de luz en medio de esta oscuridad, pero a veces es como si todo se hubiera apagado.

Perdón si estas palabras resultan pesadas o difíciles de leer u oír no es mi intención. No estoy buscando lástima ni comprensión. Sólo necesito soltar un poco de esta carga, porque guardarlo todo me está haciendo daño. Solo quiero que sepan que lo intento, que cada día doy lo mejor de mí, aunque no siempre se note.

Gracias por leerme o escucharme, por estar ahí. Saber que, de alguna forma, no estoy sola me da un poco de aliento para seguir.

“Perla”

*Perla de Simone de Beauvoir*

Escritora francesa 

“Envejecí a la francesa: sin alarde, sin ruptura, apenas dejando que el tiempo se asentara.

El cuerpo se aprovechó de mi distracción.

No sé cuándo decidió envejecer, porque lo hizo de forma silenciosa, casi elegante.

Un día yo era movimiento, urgencia, promesa. 

Al otro, continuidad.

No hubo un aviso claro ni un momento exacto. El cuerpo fue cambiando mientras la mente seguía intacta, llena de planes, curiosidades y deseos. Las manos adquirieron historias, el rostro aprendió nuevos mapas, y el espejo empezó a reflejar a alguien que no llegó de repente, sino que fue convirtiéndose.

El envejecimiento no llamó a la puerta; entró mientras yo estaba ocupada viviendo.

Hay algo delicado en eso. El cuerpo no traicionó, solo acompañó el tiempo.

Se desaceleró donde antes corría, pidió cuidado donde antes exigía fuerza. No perdió dignidad, ganó lenguaje. Cada cambio empezó a comunicar experiencia, no declive.

Envejecer a la francesa es aceptar que el tiempo no necesita ser combatido, sino comprendido.

Es permitir que el cuerpo cambie sin que la esencia se pierda.

La mente sigue curiosa, la mirada atenta, el corazón disponible.

El cuerpo envejece, sí, pero lo hace con una elegancia silenciosa, como quien sabe que vivir es transformarse sin pedir permiso.

A veces se nos olvida, que somos tan afortunados de haber llegado hasta aquí a esta edad donde los silencios pesan menos y las verdades pesan más. 

Y sí, hemos perdido cosas en el camino, pero la vida también nos dejó “4 LUJOS” que no caben en ninguna cartera y que no se compran ni con todo el oro del mundo.

El primero es la salud.

Ese lujo que nunca valoramos cuando lo tenemos a manos llenas !!

 Antes corríamos, subíamos escaleras, cargábamos bolsas y hasta los achaques eran ajenos. 

Hoy quizá ya no funcionamos al cien, pero mira nada más  ¡Seguimos aquí ! Respirando, caminando despacito, tomando el café calentito con las dos manos, y agradeciendo que todavía nos alcanza el cuerpo para disfrutar lo que queda. Aunque sea poquito, aunque algunas piezas ya truenen, la salud es un lujo que se celebra cada mañana.

El segundo es la paz. Ese regalo que solo llega cuando uno ya peleó lo que tenía que pelear, cuando lloró lo que tenía que llorar y cuando entendió que no todo está en nuestras manos. 

La paz es ese respiro profundo que te dice: “*hiciste lo que pudiste, lo que te alcanzó, lo que tu corazón creyó correcto*” y dormir tranquilo, sin cuentas pendientes con el alma, esa sí que es riqueza pura.

El tercer lujo es la sabiduría.

La de verdad, no la que se presume con títulos colgados en la pared. Hablo de la sabiduría que se gana a golpes, a fuerza de caídas, de pérdidas, de amores que se fueron y días que parecían no terminar nunca. 

La sabiduría que te enseña a leer la vida aunque no tengas un solo libro abierto. La que te dice cuándo quedarte, cuándo irte y cuándo guardar silencio. Esa sabiduría que nadie te enseñó pero que la vida te obligó a aprender.

Y el cuarto lujo la familia.

La que te tocó o la que tú mismo formaste con cariño, con esfuerzo, con errores y aciertos. A veces no es perfecta, a veces no es de sangre, a veces es pequeña, remendada, diferente, pero es familia. Y quien ha tenido aunque sea un pedacito de amor verdadero sabe que eso también es un lujo que no todos conocen.

Así que hoy abrázate fuerte.

Porque quizá no tengamos los cuatro lujos completitos, quizá alguno cojee, quizá otro nos falte… pero si al menos uno de ellos sigue vivo en nuestra vida, ya somos más ricos que muchos. Disfrútalos! 

Porque llegar a esta edad ya es un privilegio y vivirla con conciencia, con gratitud y con amor, es el lujo más grande de todos”

 Leí el mensaje con calma,  el otro día dije que estoy perdiendo el sentido de la vida y del tiempo, y esto me hizo detenerme a pensar.

Es verdad que llegar a esta etapa no siempre es fácil. Hay días en que pesan más las pérdidas que lo que aún tengo, pero también es cierto que todavía hay motivos para agradecer, para querer y para seguir descubriendo pequeños momentos que hacen bien.

Gracias por recordarme que el valor de la vida no está solo en lo que hacemos, sino también en lo que somos y en las personas que caminan a nuestro lado.

El texto dice que la familia es uno de esos grandes lujos.

Gracias por estar y por tenderme la mano, aunque sea con un mensaje como este.

Estoy viviendo una depresión mayor y no ha sido un camino fácil. Me ha costado muchísimo no claudicar, seguir adelante cuando a veces siento que el sentido de la vida y del tiempo se me escapa de las manos.

Este texto lo recibí como un abrazo. Me recordó que, aunque hoy me cueste verlo, todavía hay cosas que valen la pena y personas que me quieren y no me dejan sola.

No puedo decir que de un momento a otro me sienta mejor, porque estaría mintiendo, agradezco que estés pendiente de mí y que busques la forma de darme ánimo. 

Espero que, paso a paso, pueda volver a encontrar esa paz y ese sentido que hoy tanto extraño.

Un abrazo grande.


11 marzo 2026

Algunas de las 364

 Nombrar todas las leyes una por una sería muy largo, porque durante el gobierno de Gabriel Boric Font se promulgaron alrededor de 364 leyes entre 2022 y 2026.  

Por eso normalmente se mencionan las más importantes o conocidas, que son las que tuvieron mayor impacto social, económico o institucional. 

A continuación  una lista amplia de las principales leyes y reformas aprobadas o promulgadas durante su gobierno.


Principales leyes del gobierno de Gabriel Boric (2022-2026)


Trabajo y economía

Ley de 40 horas laborales (reducción gradual de la jornada de trabajo).

Aumento del sueldo mínimo en varios tramos durante el gobierno.

Ley de Delitos Económicos y Ambientales.

Royalty Minero para que la minería aporte más recursos al Estado y a las regiones.

Ley de pago efectivo de pensiones de alimentos (“Ley Papito Corazón”).

Ley de Conciliación de vida laboral, familiar y personal.

Ley de teletrabajo para cuidadores.

Pensiones y protección social.

Mejoras a la Pensión Garantizada Universal (PGU).

Reforma de pensiones (en tramitación y avances legislativos hacia nuevo sistema).

Sistema Nacional de Cuidados.

Ley de deuda histórica de profesores (inicio del proceso de pago).

Ley de conciliación laboral y familiar.


Salud

Copago Cero en Fonasa, que permite atención gratuita en hospitales públicos para afiliados.

Programas y leyes para reducción de listas de espera.

Fortalecimiento de la red pública de salud.

Seguridad pública.

Ley Nain-Retamal para protección de la función policial.  

Ley que aumenta penas por porte de armas en lugares concurridos.  

Ley que agrava penas por secuestro.  

Ley contra la extorsión y fortalecimiento de Gendarmería.  

Nueva Ley Antiterrorista.

Ley que crea el Ministerio de Seguridad Pública.

Fiscalía Supraterritorial contra el crimen organizado.

Derechos sociales y protección.

Ley Karin contra el acoso laboral.

Ley TEA (protección de personas dentro del espectro autista).

Ley Integral contra la Violencia hacia las Mujeres.

Ley de reparación para víctimas de femicidio.

Ley de adopción modernizada.

Vivienda y ciudad.

Plan de Emergencia Habitacional con leyes asociadas para construcción de viviendas.

Normas de integración social y urbana.

Medio ambiente y recursos naturales.

Ley Marco de Cambio Climático (implementación y reglamentación).

Estrategia Nacional del Litio.

Leyes de protección ambiental y delitos ambientales.


Educación

Fortalecimiento de la educación pública.

Normas para convivencia escolar y protección de estudiantes.


Otras leyes relevantes.

Leyes de Presupuesto de la Nación de cada año.

Modernización del sistema de inteligencia del Estado.

Ley que fortalece el Ministerio Público.

Normas sobre digitalización del Estado y modernización administrativa.


Entre 2022 y 2026 se publicaron 364 leyes, lo que convirtió a este período en uno de los gobiernos con mayor producción legislativa de las últimas décadas en Chile.  

Señor: Gabriel Boric Font


Hoy, al cerrar su período presidencial, quiero hacer saber desde una  gratitud profunda y creo que de muchas personas mayores que hemos visto cambios reales en nuestra vida cotidiana durante estos cuatro años.

La vejez suele ser una etapa silenciosa, donde muchas veces se siente que la sociedad avanza sin mirarnos. Sin embargo, durante su mandato sentí que se volvió a poner atención en quienes ya hemos entregado toda una vida de trabajo, esfuerzo y aporte al país.

Valoro especialmente los avances en pensiones, con el fortalecimiento de la Pensión Garantizada Universal, que permitió a muchos adultos mayores vivir con un poco más de tranquilidad y dignidad. Para muchos hogares significó poder pagar medicamentos, alimentos o servicios básicos sin el peso constante de la incertidumbre.

También reconozco las mejoras impulsadas en la salud pública, con más atención en listas de espera, programas preventivos y acceso a tratamientos que para las personas mayores son fundamentales. En esta etapa de la vida, la salud se vuelve una preocupación diaria, y cada avance en este ámbito se siente profundamente.

Agradezco igualmente las iniciativas destinadas al cuidado de personas mayores, el reconocimiento del trabajo de los cuidadores, el fortalecimiento de la salud mental, y los esfuerzos por mejorar programas sociales, vivienda y apoyo comunitario. Son pasos importantes hacia una sociedad que no abandona a quienes envejecen.

Tal vez aún quedan muchas cosas por hacer. Pero también es justo reconocer lo que se ha logrado y el espíritu con el que se intentó construir un país más justo, donde la dignidad no dependa de la edad ni de los ingresos.

Desde la experiencia de toda una vida, sabemos que gobernar nunca es fácil. Por eso hoy quiero despedir su período con respeto y agradecimiento por las políticas, las intenciones y los esfuerzos dirigidos hacia la tercera edad -de la cual formo parte- de nuestro país.

Que el futuro de Chile siga avanzando hacia una vejez más digna, más protegida y más acompañada.

Con gratitud y esperanza,

María de los Ángeles.

Mi gratitud.

 Señor

Gabriel Boric Font

Hoy quiero escribirle desde lo más profundo de mi corazón, como una mujer mayor que ha vivido muchos años, muchas etapas del país y también muchas dificultades. Por eso, cuando uno llega a esta etapa de la vida, cada gesto de dignidad y cada ayuda concreta se sienten de una manera muy especial.

Durante su mandato, muchas de las decisiones que se tomaron no quedaron solo en palabras o promesas. En mi caso, llegaron directamente a mi vida. Gracias a los cambios y avances en la salud pública, hoy puedo atenderme en el Hospital del Salvador con costo cero. Para alguien de la tercera edad, eso no es solo un beneficio administrativo: es tranquilidad, es seguridad, es saber que cuando el cuerpo falla no estaremos solos ni desprotegidos.

La atención que he recibido ha sido digna, cercana y verdaderamente humana. Sentirse escuchada, atendida con respeto y con una mirada integral hacia la salud hace una diferencia enorme en esta etapa de la vida. Nos devuelve algo muy importante: la sensación de que seguimos siendo valiosos para nuestro país.

También valoro profundamente los avances en pensiones y en los apoyos destinados a las personas mayores. Para muchos de nosotros significó poder vivir con un poco más de estabilidad, poder comprar lo necesario sin tanta angustia, y enfrentar la vida diaria con mayor tranquilidad.

Quizás quienes son más jóvenes no alcanzan a dimensionar lo que esto significa. Pero quienes hemos trabajado toda una vida, criado familias, aportado a la sociedad y luego llegamos a la vejez, sabemos lo importante que es sentir que el país no nos olvida.

Por todo eso, hoy quiero decirle simplemente gracias. Gracias por haber puesto atención en las personas mayores, por impulsar cambios que nos devuelven dignidad, y por recordarnos que también somos parte importante de este Chile que sigue caminando hacia adelante.

Le escribo estas palabras con emoción sincera, porque cuando las políticas públicas se transforman en bienestar real para las personas, dejan de ser cifras y se convierten en humanidad.

Que la vida le devuelva con creces todo el esfuerzo que dedicó a servir al país.

Con gratitud y afecto,

Una adulta mayor agradecida.

03 marzo 2026

 He tenido que cargar un dolor profundo y que aún está conmigo.

Descubrir que una parte de esa tristeza tiene raíces en la relación con mi mamá fue un hallazgo tan liberador como doloroso, porque lleva a reconocer un anhelo que quizás nunca se llenó, una expectativa de amor y conexión que, de niña, necesitaba y que no llegó de la manera que esperaba o necesitaba.

Reconocer esta herida y trabajar en ella; es un gran paso hacia sanar. A veces, cuando la depresión se relaciona con la ausencia de cuidado o interés por parte de una figura tan importante como una madre, la tristeza puede sentirse como algo muy antiguo y muy profundo. Con el tiempo y con ayuda, es posible que esa carga se aliviane, que logre separarme de ese vacío y construir, desde dentro, un espacio de amor propio y consuelo.

En el tratamiento, he  explorado esa parte mía que fue herida, darle voz y reconocer su necesidad de afecto y apoyo. 

A veces, en estos procesos, logramos encontrar una manera de darnos a nosotros mismos lo que en su momento no recibimos, aunque parezca imposible al principio. Lleva tiempo, pero las heridas de la infancia pueden sanar, y me estoy dando esa oportunidad.

Estoy construyendo algo nuevo, aunque los días difíciles sigan apareciendo.

 ROMPER PATRONES


Romper patrones generacionales es esencial para el crecimiento personal y social. Estos patrones, que pueden incluir comportamientos, creencias y hábitos negativos, a menudo se transmiten de una generación a otra, perpetuando ciclos de disfunción, abuso y limitaciones. Al romper estos patrones, se pueden lograr varios beneficios significativos.

Al dejar atrás conductas y actitudes tóxicas heredadas, se promueve una mejor salud mental y emocional, reduciendo el estrés, la ansiedad y la depresión.

Superar los patrones negativos ayuda a construir relaciones más sanas y constructivas, basadas en el respeto y la comprensión mutua.

Al tomar conciencia de estos patrones y trabajar para cambiarlos, se desarrolla una mayor autoconfianza y una sensación de control sobre la propia vida.

Romper con hábitos y creencias nocivas no solo beneficia al individuo, sino que también crea un entorno más positivo y saludable para las generaciones futuras, estableciendo nuevos estándares de comportamiento y valores.

Abandonar los patrones limitantes abre la puerta a nuevas oportunidades y experiencias, fomentando el crecimiento personal y profesional.

A nivel macro, la transformación de los individuos puede llevar a una sociedad más justa y equitativa, al reducir problemas como la violencia, la discriminación y la desigualdad.


En resumen, romper patrones generacionales es un proceso vital para el desarrollo individual y colectivo, promoviendo un futuro más saludable y prometedor para todos.

25 enero 2026

COHERENCIA

 Señor Presidente electo,


El nombramiento de autoridades de gobierno no es un gesto simbólico ni una concesión política. Es una decisión estructural que define estándares éticos, fija límites claros y comunica, sin ambigüedades, qué conductas son aceptables para ejercer poder en nombre del Estado. Por esa razón, quienes acceden a cargos ministeriales deben exhibir una trayectoria personal y pública que resista el más alto escrutinio ciudadano.


Usted ha construido su liderazgo político sobre un discurso de orden, autoridad, consecuencias y rectitud moral. Ha sido enfático en señalar que el país necesita reglas claras, sanciones efectivas y autoridades que den el ejemplo. Ese discurso genera expectativas legítimas y eleva, de manera inevitable, el estándar al que deben someterse sus decisiones. La coherencia entre palabras y hechos no es opcional: es una obligación política.


En ese marco, el nombramiento de Natalia Duco como autoridad de gobierno resulta incompatible con los principios que usted declara defender. Su suspensión por dopaje es un hecho objetivo, acreditado y de conocimiento público. No se trata de una interpretación ideológica, ni de una polémica artificial, ni de un juicio personal. El dopaje constituye una falta grave que vulnera principios básicos de honestidad, igualdad de condiciones y respeto por las reglas. Son exactamente esos principios los que se supone deben guiar la acción de quienes ejercen funciones públicas.


Lejos de atenuar este antecedente, el hecho de que provenga del deporte de alto rendimiento lo agrava. El deporte de élite se sostiene sobre la confianza pública y el juego limpio. Cuando esa confianza se rompe, el daño es profundo y duradero. Pretender que un antecedente de esta naturaleza carece de relevancia para un cargo ministerial implica relativizar valores que, en otros contextos, usted mismo ha exigido con dureza y sin matices.


Mantener este nombramiento envía una señal inequívoca y preocupante a la ciudadanía: que los estándares éticos son flexibles, que existen dobles criterios según la conveniencia política, y que el discurso de rectitud puede ser ajustado cuando incomoda. Esa señal no solo debilita la credibilidad de su futuro gobierno, sino que instala desde el inicio una contradicción profunda entre lo prometido y lo practicado.


Este reclamo no busca una descalificación personal ni una condena permanente. Es una exigencia institucional y ciudadana. Gobernar no es solo imponer autoridad; también es asumir responsabilidades, reconocer errores y corregir decisiones cuando estas no cumplen con los estándares mínimos que se exigen a quienes administran el poder.


Por estas razones, corresponde una rectificación inmediata y explícita. La permanencia de Natalia Duco en un cargo ministerial no es sostenible desde el punto de vista ético ni político. Su remoción no debe entenderse como una concesión a la presión pública, sino como una decisión coherente con el discurso de orden, consecuencia y autoridad que usted ha levantado como eje de su liderazgo.


Persistir en este nombramiento, pese a los cuestionamientos fundados y evidentes, solo confirmará que el discurso moral es selectivo y que la exigencia ética no es real, sino retórica. La ciudadanía tomará nota de ello desde el primer día.


La ética pública no admite excepciones convenientes ni justificaciones posteriores. La autoridad se ejerce con el ejemplo, no con consignas. Rectificar no es retroceder: es gobernar con coherencia


¿………………….

Además ella como ministro del deporte de Chile -como todos los ministros del deporte- formará parte de la “Agencia Mundial antidopaje” creada el año 1999, con sede en Canadá.


Por otro lado Chile está postulando a los Juegos Olímpicos Juveniles.

……….?

Amigo, hasta pronto.

 Cuando alguien llega a ser “uno más de la familia”, deja una huella que el tiempo no borra. Querido Awad: Hoy me despido de ti con una prof...