Chopin.

31 agosto 2014






 Dejame llorar, deja que mis lagrimas empapen tu piel,  no lloro de tristeza, es alegría dejando correr las aguas  que estaban estancadas en esta alma asfixiada, la tierra abriendo su vientre descanso en ella,  me alimento y me enciendo como antorcha en el firmamento.
Dejame llorar  y que la luna de tus ojos iluminen mis noches  de esta fría soledad que se disipa  con el vaivén de tu aliento que se agarra de mis labios sedientos  de besos.

Amigo, hasta pronto.

 Cuando alguien llega a ser “uno más de la familia”, deja una huella que el tiempo no borra. Querido Awad: Hoy me despido de ti con una prof...