Chopin.

03 julio 2014



Me miro al espejo, me hundo en su reflejo, en la noche oscura y callada, y allí en el te encuentro, desnudándome con tus pupilas. Me miro al espejo, toco tus labios, mi boca se funde en ellos, tu lengua queda atrapada en su cauce, tus manos reptan por mi piel. Me miro al espejo, me abandono lentamente, a la sombra de tu cuerpo y a la velocidad del placer, hasta ser luz en nuestro amanecer.

Amigo, hasta pronto.

 Cuando alguien llega a ser “uno más de la familia”, deja una huella que el tiempo no borra. Querido Awad: Hoy me despido de ti con una prof...