He decidido escribir estas palabras porque siento la necesidad de compartir con ustedes algo importante sobre mi salud emocional. No me resulta fácil abrirme de esta manera, pero creo que es necesario para que puedan entenderme mejor.
Estoy viviendo una lucha diaria con la depresión. Quiero que sepan que, aunque a veces parezca que no tengo ganas de nada, que estoy triste sin razón aparente, irritable, ansiosa o angustiada, no es porque no valore nuestra relación o su compañía. Son síntomas de algo mucho más grande que llevo dentro y que intento controlar, muchas veces más por ustedes que por mí misma.
Durante mucho tiempo he tratado de aparentar que todo está bien, de mostrarme fuerte y de continuar con mi vida “como si nada”. Pero la verdad es que me siento cansada de esconder lo que realmente siento. Me agota tener que ponerme una máscara todos los días, fingir entusiasmo cuando por dentro solo siento vacío, pena o ansiedad.
No les cuento esto para que se preocupen, ni para dar lástima, sino para que me entiendan y sepan que, aunque a veces me vean distante o de mal humor, no es algo personal. Es parte de lo que implica vivir con depresión. Sigo buscando ayuda y voy aprendiendo a convivir con esto, pero necesito su comprensión y paciencia.
A veces necesito estar sola, otras veces voy a necesitar compañía, o simplemente que me acepten en silencio. No espero que lo entiendan todo, solo les pido que no juzguen mis días malos y que sepan que estoy dando lo mejor de mí.
Gracias por estar, por su apoyo y por el amor que me demuestran de distintas maneras. Eso también es un motor para seguir adelante.