Tú, que arropaste mis miedos y los dejaste ir con el viento de la tarde…
Tú, hacedor de mis suspiros, alondra de mis días, fuego y semilla, lluvia y raíz, canto y cielo…
Tú… anclado en mi mar, te declaro mi puerto y mi horizonte.
Cuando alguien muere, no muere oculto, extraño, solo, porque su muerte nos salpica, y algo también muere en nosotros. Estamos hoy en este...