Chopin.

29 mayo 2014

Qué dulce es reanudar el misterio que encierran tus labios, despacio,  pretendiendo descubrir el viento que sobresalta y despierta mi pecho en tu pecho,  lecho de olas,  travesía mullida de deseos,  de desahogos frente al mar  de nuestra desnudez.
No caben palabras, ni lo intentamos, tan solo se escucha  el aleteo de las sombras  zambullidas en el aire, presagio azul del amanecer.

Pedro Pablo

Cuando alguien muere, no muere oculto, extraño, solo, porque su muerte nos salpica, y algo también muere en nosotros. Estamos hoy en este...