Chopin.

27 mayo 2014







Acuna en su espalda el brillo de la nostalgia acorazando el dolor de su castillo hecho de hielo, las sombras del atardecer no vencen sus murallas, sólo tejen filigranas de agua congelada que como péndulo, se mecen suavemente en lo largo y ancho de su enigmática mirada.

Amigo, hasta pronto.

 Cuando alguien llega a ser “uno más de la familia”, deja una huella que el tiempo no borra. Querido Awad: Hoy me despido de ti con una prof...