Chopin.

18 octubre 2013

Te dominé, con el ritmo de mis caderas, y me volcaba poderosa a satisfacer el más profundo de tus deseos, deseo que expulsabas como fuente inagotable de tu entrega, yo lo bebí y sucumbí a tu arrebato, y me entregué... satisfecha... cautiva de tus brazos... me dominaste... en ti me perdí…

Pedro Pablo

Cuando alguien muere, no muere oculto, extraño, solo, porque su muerte nos salpica, y algo también muere en nosotros. Estamos hoy en este...