Chopin.

18 octubre 2013

Aún concurren las horas, después de guardar tus memorias en empaques de silencios mal heridos esculpo la esfinge de tu sombra. . . que me mira como inerte con sus ojos de piedra, a veces no tengo nada que decirte ni le oculto a la noche la verdad del olvido y entonces, empiezo a destejer  con mis dedos los hilares que colgando de la luna, destilan, me tropiezo a cada instante con tu ausencia, y empiezo a describir su inercia.

Amigo, hasta pronto.

 Cuando alguien llega a ser “uno más de la familia”, deja una huella que el tiempo no borra. Querido Awad: Hoy me despido de ti con una prof...