Chopin.

04 marzo 2014


Te fundes suavemente en el templo de mi cuerpo, arrullando de caricias mi espalda, elevándome entre vuelos al universo delirio del placer. 
Y te instalas en mi alma, deslizando tu húmedo aliento entre los poros de mi piel y te acurrucas en silencio en la almohada de mi pecho. 
Cuerpo a cuerpo, destapando nuestros latidos, en medio del fuego perdiéndonos lentamente, en el paisaje del amanecer.

Pedro Pablo

Cuando alguien muere, no muere oculto, extraño, solo, porque su muerte nos salpica, y algo también muere en nosotros. Estamos hoy en este...