El amor se puede sentir, no es necesario verlo porque como la sangre va
recorriendo lentamente a todas aquellas partes en donde se suele
necesitar. Adormecedor respirar, por más luz que se tenga enfrente tan
solo se puede sentir el frío de un moribundo anhelo, contagiado por los
sueños, envenenado por el mañana, alejado por la ceguera, asesinando el
toque glorioso de un cielo que se va alejando tan lentamente como el
respirar de una sangre que ya no da vida, tan solo da un vivir tan
triste como perturbador, de un gesto que va sepultando el amor, por más
que las emociones llenen los ojos ya jamás se podrá llorar porque cada
vez más el cielo se abrirá apartándose de él por su gran agujero que tan
solo hará aterrizar a este suelo, contaminando los manos, quemando los
ojos debilitando, los sentidos quebrando la voz y ya sin poder gritar
esa lágrima que bordea en el filo de los ojos que juega en el obstruido
cuello hiriendo al alma, proclamando una vez más la ausencia del amor que
una vez más se va arrancar de la esencia de un ser que ausente está,
que ya no podrá pestañear por más vivo que quiera estar, el ya jamás va
mirar porque está lejos de este lugar y desde su sitial ya no
tendrá recuerdos porque ya se no llegará a aquel lugar en donde ya no se
podrá tener la alegría de una vida, el toque de una magia divina de un
eterno andar y por mas que se intente respirar esa lagrima dolerá cada
vez más, como la ausencia de la dicha, como el abrazo de un necesitado
calor, como el beso de un ausente amor.
Algunas de las 364
Nombrar todas las leyes una por una sería muy largo, porque durante el gobierno de Gabriel Boric Font se promulgaron alrededor de 364...
-
Señor Presidente electo, El nombramiento de autoridades de gobierno no es un gesto simbólico ni una concesión política. Es una decisión es...
-
Puede que un día tu memoria olvide mi nombre, o puede que los pensamientos más bellos que en tu corazón nacieron, fluyan por mí en tu ...
-
Escucho tu silencio, el que me acompaña, en mi fría nostalgia. Bebo de tu silencio, en la soledad de mis días, en las horas de mis...