Chopin.

26 febrero 2014

Quiero que te pierdas en mis laberintos y encuentres  el camino en el destello de mis ojos, que te mezcles en mi respiro creando un mundo perfecto conmigo para que todo tenga sentido. Quiero morir en tus brazos cada noche hasta alcanzar mi placer hecho grito  y que el tiempo sea nuestro en la proximidad, cruzando desvelos o encadenando sueño tras sueño en el vibrar de mi vientre inquieto y el temblor de mis dedos al tocarte. Te guardaré  donde nadie ha llegado, donde nadie ha logrado rozarme  para que no te vayas, para que te quedes, que tengo deseos para concederte, que tengo momentos ansiosos de ti ahora ...

Amigo, hasta pronto.

 Cuando alguien llega a ser “uno más de la familia”, deja una huella que el tiempo no borra. Querido Awad: Hoy me despido de ti con una prof...