Chopin.

06 septiembre 2026

¿Cómo lo explico?

 No sé muy bien cómo empezar esta carta. Quizá porque todo lo que siento parece enredado en mi mente, como si mis pensamientos estuvieran atrapados en una tormenta que no se disipa. 

Es extraño tratar de explicarlo, pero a veces siento que me estoy hundiendo, que este peso que llevo en el pecho es tan constante que ya no recuerdo cómo era vivir sin él.

He intentado fingir que todo está bien, poner buena cara y sonreír. Pero siento que me canso cada vez más. La depresión, esa palabra que muchos no comprenden del todo, se ha vuelto una compañera constante, y a veces me siento perdida, atrapada en un ciclo del que no sé cómo salir. Es como si cada día fuera igual al anterior, una rutina pesada que se repite sin cesar. Me levanto, cumplo con lo que debo, pero la sensación de vacío sigue ahí, tan profunda que a veces me pregunto si alguna vez logrará desaparecer.

No quiero que piensen que no estoy intentando mejorar, porque la verdad es que sí lo intento, cada día. Trato de distraerme, de buscar cosas que antes me hacían feliz. Pero esa chispa que antes iluminaba mis días parece haber desaparecido. No se trata de falta de ganas o de esfuerzo, simplemente hay algo en mi interior que se ha apagado, y aunque busco encenderlo, no sé cómo hacerlo.

A veces, la soledad se siente como mi única compañía. Quisiera poder expresar esto sin miedo, sin vergüenza. Sé que la depresión no es algo que pueda controlarse tan fácilmente, pero aun así, me siento culpable, como si fallara a quienes están a mi alrededor. He llegado a temer decepcionar a quienes me importan, y eso hace que, sin darme cuenta, me aleje de todos. No quiero preocupar a nadie, y me asusta la idea de que piensen que soy una carga.

Escribir esto me da algo de alivio, aunque sea por un momento. Tal vez, en el fondo, necesito que alguien sepa lo que estoy viviendo, que entienda que esta tristeza profunda no es algo que elegí. Me gustaría que algún día pueda despertar y sentirme ligera otra vez, sin este peso que llevo. Tal vez ese día llegue; quizás simplemente tenga que seguir caminando, un paso a la vez, hasta que encuentre la salida.

Gracias por escuchar. Quizás no lo entiendan del todo, pero agradezco por intentarlo. Sólo necesitaba que alguien supiera que, aunque estoy luchando, todavía guardo un poco de esperanza.


No sé por dónde empezar, ni siquiera estoy segura de que estas palabras logren expresar realmente lo que siento, pero necesito sacarlo, aunque sea para entenderlo yo misma. Llevo tanto tiempo luchando con esta tristeza profunda que parece haberse convertido en parte de mí, como una sombra que no se va.


Es una sensación difícil de explicar. Hay días en los que me levanto y siento que cargo el peso del mundo sobre mis hombros, como si cada paso fuera una pequeña batalla. Nada parece importarme realmente, y aunque lo intente, aunque quiera, todo parece lejano, como si yo no perteneciera a este lugar o a esta vida. Cada día es una repetición del anterior, como si estuviera atrapada en una rutina sin fin que no lleva a ninguna parte.

He tratado de ocultarlo, de no preocupar a los demás, de aparentar que todo está bien. Porque sé que hablar de estas cosas es incómodo, y no quiero que nadie se sienta mal por mi culpa. Pero el esfuerzo que hago para mantener esta máscara me desgasta cada día más. Me siento atrapada entre lo que quiero mostrar y lo que realmente estoy viviendo, y a veces no sé cuánto más podré sostener esta carga.

Hay momentos en los que me pregunto si algún día esto va a cambiar, si podré volver a sentir la felicidad, o al menos algo de paz. Me esfuerzo en recordar los buenos momentos, en buscar algo de luz en medio de esta oscuridad, pero a veces es como si todo se hubiera apagado.

Perdón si estas palabras resultan pesadas o difíciles de leer u oír no es mi intención. No estoy buscando lástima ni comprensión. Sólo necesito soltar un poco de esta carga, porque guardarlo todo me está haciendo daño. Solo quiero que sepan que lo intento, que cada día doy lo mejor de mí, aunque no siempre se note.

Gracias por leerme o escucharme, por estar ahí. Saber que, de alguna forma, no estoy sola me da un poco de aliento para seguir.

Amigo, hasta pronto.

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