19 julio 2013
Sólo dos minutos
Las cosas después de un tiempo nunca son iguales, jamás somos iguales al otro día, las costumbres van cambiando, los hábitos se van haciendo uno, la rutina nos va comiendo, las obligaciones cada día son más, las risas son menos, las caricias se van haciendo pocas y los besos ligeros.
Así es la vida, un camino lleno de colores, de aromas, de climas, de sentimientos... de pronto hay días en que todo es de un lindo color y con un suave aroma, sin embargo también hay días grises con aroma a viejo, a rancio.
Hay días cálidos como la primavera, pero también hay noches frías como el invierno. Hay momentos de alegría, risas, sueños, metas... hay momentos de caras tristes, de gritos, de ofensas, de enojos...
Por eso debemos tener la capacidad o el tiempo de detener nuestra rutina dos minutos y valorar todas y cada una de las pequeñas alegrías de la vida.
A veces no tenemos el valor de asomarnos afuera de nuestra esfera y ver que hay cosas hermosas que mirar, y ver que de las cosas no tan hermosas también se puede aprender.
Me voy a tomar dos minutos de mi vida, solo dos minutos y pensaré en todo lo que tengo, en todo el amor que está en el aire solo para respirarlo, todas las sonrisas que a veces no veo por estar con la atención en otra cosas, todas las miradas profundas, todas las palabras que no he escuchado, todos los aromas que no he sentido, todas las texturas que no he tocado y todos los colores que no he visto.
Tal vez después de estos dos minutos el amor vuelva a brillar.
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